A un par de horas de arrancar la última hoja del calendario de un año que no sabría exactamente como definirlo...
365 días de los que hacer balance y en los que un año más me doy cuenta de lo rápido que pasa el tiempo…
En él, aparecieron personas increíbles, las mismas que hoy resultan caminar a mi lado y ser envidiables e irreemplazables y aquellos amigos con los que no nos hace falta hablar todos los días para saber que seguimos estando ahí cuando nos hacemos falta. Pero, al igual que aparecieron estas, otras se han quedado en el camino de mi vida, dejándome grandes lecciones, para con ellas aprender que las mentiras cada día tiene las patas más cortas, que el “nunca más” nunca se cumple y el “para siempre” siempre termina...
¿Y qué decir de mi familia?, Incondicional.
Un año lleno de mil experiencias, días de nostalgias, añoranza por aquellos que ya no están entre nosotros, y un año en el que por mucho que queramos no podemos volver atrás, aunque ganas no me falten de volver y parar el tiempo en los mejores momentos del 2012, pero hay que seguir…
Las malas experiencias de este año, son solo un punto y seguido en estos veintiún años que han pasado y los que aún me quedarán por vivir, por sentir, semanas en las que sonreír y días en los que llorar…
A éste año, solo le pido que cada día sea mejor al anterior, que venga lleno de nuevas experiencias y cosas que aprender y que la gente que me rodea sea muy feliz.
Además, que venga un año lleno de salud y fuerza para aquellos que no están pasando por su mejor momento, pero con paciencia y cariño, todo se consigue, un 2013, en el que el mejor traje sea una sonrisa y donde cada uno de nosotros tenga cada mañana un motivo por el luchar.
Con mis mejores deseos, Feliz comienzo de año.

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